Te beso en la boca, en la frente y en todos los rincones de tu rostro, mis labios se mueven solos, hechizados; yo no soy, mis labios son, soy mis labios y mis manos ahora. Bajan mis labios por tu cuello y mis manos con las tuyas; una fragancia nace de tu cuello, me conviertes en adicto. Escucho tu respiración y la melodía de “The reason” desaparece.
Una y otra vez, con la destreza de una tortuga en tierra, paseo por tu cuello y casi tu hombro, te estremeces; sé que quieres parar este trance, ¿no puedes? Yo siento lo mismo, continuo. Te beso a siegas ¿estás cerrando los ojos? También yo; tú eres tu piel, tu cuello y yo soy mis labios, no somos nosotros, nosotros no estamos, no nos vemos, me detengo; te miro y me esquivas avergonzada.
Mírame a los ojos, después de besarnos mírame fijamente a los ojos y piérdete como yo me pierdo en los tuyos, reconóceme.
Con soberana libertad mis labios se entregaron a los tuyos, son tuyos ahora, mis ojos quieren hacer lo mismo, no les huyas, no seas tímida y mírame a los ojos fijamente; ellos quieren que los reclames y los proclames tuyos, así como tu cuello y los hoyuelos de tus clavículas reclamaron como suyos a mis temblorosas manos, o así como cuando tu aroma virgen acaba con todo sentido de democracia nasal y me hace esclavo de tu único olor, así mis ojos también quieren ser tuyos; por primera vez quieren someterse a un solo régimen autoritario, reclámalos con justo derecho, pues es a ti a quien quiero dárselos; ellos te quieren, mis labios te quieren, mi sentido del olfato no quiero otro olor que no sea el tuyo y tampoco mis oídos quieren escuchar otro nombre.
Ya no soy mis labios, mis ojos, mi piel, mi nariz o mis oídos; soy yo nuevamente y te quiero.
J. Edgar
domingo, 25 de abril de 2010
lunes, 22 de marzo de 2010
LA GUAPA MÁS BELLA (Una carta desesperada e incoherente)
NOTA: Sólo tú entenderás.
Es gracioso como es que se llega a conocer a los amigos, especialmente a aquellos que serán trascendentales en tú vida y aun no lo sabes, de hecho uno nunca sabe nada de mañana, quizá conozca a mi futura esposa, yo, no sé.
Últimamente, no lo voy a negar, me estaba gustando estar a tu lado, tu aroma, tu compañía, tu sonrisa, me gusta todo; comenzaba a sonreír sin motivo mientras te recordaba.
Eres linda, tú más que nadie debe saberlo, pero ese no es el punto, el punto es que me gustas más de lo debido; no había deseado los labios de nadie hace mucho tiempo, al menos no tanto como deseé los tuyos, creo que quería atrapar de un solo beso, toda la belleza que dibujan tus labios cuando sonríes.
Al pensar en tu boca todas las noches, una leve corriente incómoda, como una suave tortura, sube por mi pie izquierdo, llega a mí estomago, mi pecho y llega por fin a mi cabeza: celos. Debieron ser miles los “aves de rapiña” que te dijeron lo mismo, tratando de conseguir una sonrisa o el premio mayor: un beso; Los imagino hablando contigo, viendo tu boca y deseándola, perdiéndose en tus labios carnosos, muriendo y a la vez sintiendo celos de otros como yo, que se dieron cuenta de la magia que encierran tus labios, retorciéndose —una vez más— de celos silenciosos e incómodos, celos de closet, celos no declarados.
No quiero desilusionarte, esto no es una declaración de amor, no encontrarás ninguna pregunta cómo: ¿quieres estar conmigo?. Solo quiero hacer una radiografía de mis sentimientos, dudas y demás emociones que me invaden cada vez que pienso en ti.
Me gustas un huevo, pero hoy entendí que quiero ser tu amigo, quiero abrazarte una y mil veces más, quiero que me abraces y pretendo que cuentes conmigo en lo que sea; Pero, rayos, esto ya te lo dije, lo que quiero decir es que me muero de ganas por ser un súper amigo; ayer me enamoré de la bonita amistad que puede nacer entre tú y yo o que ya nació y está en pañales, pretendo que esta carta sirva para entender los dos, que para mí no eres cualquier persona, de tómala y déjala, eres algo más.
P.D. Escribí una vez: “Belleza: alguna gente la define como la perfecta armonía entre la simetría y balances de ciertos tonos de la piel. Otros en su ignorancia, prostituyen más el concepto de belleza que tengo, otorgando el titulo de bella, beldad y hasta de venustez, a mujeres que sin más que ofrecer pasean las carnes expuestas, aspirando sólo a cumplidos improvisados y libidinosos desde la clandestinidad. El concepto de belleza, para mí, es algo más complejo; que por supuesto incluye la hermosura física y sobre todo un sinfín de valores.
Por tanto, no me atrevería a decir: “wau que chica más bella”. a una desconocida, como aquellos cazadores de chicas guapas que existe en el hi5 y el face book; y que seguramente dicen lo mismo a toda chica qué ven con poca ropa y hacen, del sitio de ésta, un foro para pervertidos y lujuriosos hombres barriobajeros.”
PP.DD. Eres una de las guapas más bellas que conozco.
Atte: J. Edgar.
Es gracioso como es que se llega a conocer a los amigos, especialmente a aquellos que serán trascendentales en tú vida y aun no lo sabes, de hecho uno nunca sabe nada de mañana, quizá conozca a mi futura esposa, yo, no sé.
Últimamente, no lo voy a negar, me estaba gustando estar a tu lado, tu aroma, tu compañía, tu sonrisa, me gusta todo; comenzaba a sonreír sin motivo mientras te recordaba.
Eres linda, tú más que nadie debe saberlo, pero ese no es el punto, el punto es que me gustas más de lo debido; no había deseado los labios de nadie hace mucho tiempo, al menos no tanto como deseé los tuyos, creo que quería atrapar de un solo beso, toda la belleza que dibujan tus labios cuando sonríes.
Al pensar en tu boca todas las noches, una leve corriente incómoda, como una suave tortura, sube por mi pie izquierdo, llega a mí estomago, mi pecho y llega por fin a mi cabeza: celos. Debieron ser miles los “aves de rapiña” que te dijeron lo mismo, tratando de conseguir una sonrisa o el premio mayor: un beso; Los imagino hablando contigo, viendo tu boca y deseándola, perdiéndose en tus labios carnosos, muriendo y a la vez sintiendo celos de otros como yo, que se dieron cuenta de la magia que encierran tus labios, retorciéndose —una vez más— de celos silenciosos e incómodos, celos de closet, celos no declarados.
No quiero desilusionarte, esto no es una declaración de amor, no encontrarás ninguna pregunta cómo: ¿quieres estar conmigo?. Solo quiero hacer una radiografía de mis sentimientos, dudas y demás emociones que me invaden cada vez que pienso en ti.
Me gustas un huevo, pero hoy entendí que quiero ser tu amigo, quiero abrazarte una y mil veces más, quiero que me abraces y pretendo que cuentes conmigo en lo que sea; Pero, rayos, esto ya te lo dije, lo que quiero decir es que me muero de ganas por ser un súper amigo; ayer me enamoré de la bonita amistad que puede nacer entre tú y yo o que ya nació y está en pañales, pretendo que esta carta sirva para entender los dos, que para mí no eres cualquier persona, de tómala y déjala, eres algo más.
P.D. Escribí una vez: “Belleza: alguna gente la define como la perfecta armonía entre la simetría y balances de ciertos tonos de la piel. Otros en su ignorancia, prostituyen más el concepto de belleza que tengo, otorgando el titulo de bella, beldad y hasta de venustez, a mujeres que sin más que ofrecer pasean las carnes expuestas, aspirando sólo a cumplidos improvisados y libidinosos desde la clandestinidad. El concepto de belleza, para mí, es algo más complejo; que por supuesto incluye la hermosura física y sobre todo un sinfín de valores.
Por tanto, no me atrevería a decir: “wau que chica más bella”. a una desconocida, como aquellos cazadores de chicas guapas que existe en el hi5 y el face book; y que seguramente dicen lo mismo a toda chica qué ven con poca ropa y hacen, del sitio de ésta, un foro para pervertidos y lujuriosos hombres barriobajeros.”
PP.DD. Eres una de las guapas más bellas que conozco.
Atte: J. Edgar.
miércoles, 17 de marzo de 2010
CANALLA SENTIMENTAL
NOTA: Yo escribí esto antes de que Jaime Bayly publicara una novela con el mismos título, esto quiere decir que: o me copiaron el título, o Jaime Bayly también se imaginó a un protagonista acosado por el recuerdo de una mujer (bueno, quizás en su caso el recuerdo de un varón) y los conflictos sentimentales que eso causa; y, si bien esta historia no es estrictamente la misma de entonces, el tema central si lo es, por lo que la originalidad del título no se debería cuestionar en ninguna circunstancia.
SÁBADO
Esa canción comenzó a sonar. Nunca estuve más triste.
“Siento que jamás te podré olvidar
por todos los momentos que me has hecho llorar
creo que jamás te podré borrar
y en mi mente estarás atormentando nada más...”
— Lo siento Marce, esto no va a funcionar; tenemos que terminar —Digo.
— !Que! o sea ¿me has hecho sudar por las puras? —Dice notoriamente contrariada y furiosa mientras se sienta y se cubre el pecho con las sabanas blanca de su cama.
— Lo siento de verdad; te quiero pero como a una amiga, lo siento de veras —Digo. Me visto y salgo de su departamento, ella me ve bajar las gradas sin decir nada, sollozando.
La canción sigue sonando en mi cabeza:
“…porque yo estaba mucho mejor sin ti
y ahora tengo que pagar por un amor que no me dan…
(Siempre) siempre, siempre estarás en mi mente corazón…”
Entro a mi cuarto, prendo la computadora, Massiel no ah respondido el mensaje que le envié un día antes, me siento mal y quiero tener la compañía de una mujer, es una mala costumbre, lo sé, —si Massiel no viene entonces llamo a Fiorella— pienso al tiempo de que agarro el celular y marco el número de Fiorella.
— Hola Fio ¿te desperté? —Digo.
— No, no te preocupes, ¿qué ha pasado? —Dice bostezando.
— Nada, nada, es que quiero verte mañana, ¿vienes?
— Está bien, espérame a las 4 de la tarde ¿ya? Hasta mañana.
DOMINGO
Fiorella y yo estuvimos en mi cuarto escuchando música y teniendo sexo una y otra vez en todas las poses que conocíamos.
Ya en el quinto Orgasmo, noté que el condón se había roto, cuando le pregunté si era un día peligroso me respondió asustada que sí; no dudé mucho en ir a la farmacia y comprar una tableta de esas famosas pastillas conocidas como “Pastilla del día siguiente”; se tomó una y nos relajamos desnudos en la cama.
Recuerdo la canción de ayer y a mi ex enamorada —por mí que se jodan todas las chicas, yo no me vuelvo a enamorar en mi puta vida— pienso y casi enseguida Massiel viene a mi mente y me siento mal, porque en este instante preferiría estar con ella que con Fiorella —Fio es solo sexo— pienso mientras recorro con la vista su cuerpo de curvas perfectas y senos firmes —por el contrario, y aun que no estoy enamorado de Massiel, ella me inspira ternura y ganas de abrazar— pienso y se me dibuja una sonrisa en el rostro.
— Fue el mejor orgasmo que tuve —dice Fiorella empapada de sudor y todavía excitada.
Esa frase levantó mi ego, tuve nuevamente una erección y la penetré solo un momento como agradeciéndole el cumplido. Luego caminamos por un parque cercano, sentí que le debía eso, cenamos en un chifa y se fue, le pedí que no vuelva nunca más y que elimine todo contacto conmigo, no quiero lastimarla o quizás no quería lastimarme yo.
Al regresar a casa entré a internet. Un mensaje de Massiel:
“Hola, lamento no haberte escrito antes, se me presentaron muchas cosas en el trabajo y apenas tuve tiempo para respirar, te extraño mucho, espero verte mañana, llámame a este número…
Tu fan numero uno: Massy”
Me sentí una porquería, una rata de desagüe, un insecto rastrero y repugnante; ella pensando en mí y yo en la cama con otra chica.
LUNES
Hoy viene Massiel, mi princesa, está princesa a quien no quiero pero que es mía. Espero en la calle, es puntual, la veo doblar la esquina, lleva una falda jean apretada (casi una minifalda) y un polo escotado, está preciosa, dos tipos la ven morbosamente mientras ella camina meciendo con orgullo sus generosos atributos. Cuando me ve, me regala una gran sonrisa y me abraza, entramos a la casa, me cuenta que está cansada y que quiere dormir un rato, que invirtió casi toda la noche haciendo una monografía, pero yo no la escucho y me entra una exitación incontrolable que me hacen ahogar sus quejas con suaves besos en la boca y a la vez pretendo quitarle la ropa con las manos, con los pies, con lo que sea; pero es en vano, está demasiado cansada. La dejo dormir.
Massiel y yo no somos enamorados, creo que en el fondo tiene una vaga esperanza de que algún día podamos ser una pareja estable, —ahora no puedes estar con nadie, Primero tienes que olvidarla— me ah dicho cuando le pedí que acepte ser mi enamorada.
Ahora está ahí, recostada en mi cama y yo escribiendo esto; me volteo para observarla de cuando en cuando, la luz tenue de mi lámpara me deja ver a una mujer bella, de cuerpo esbelto, cabello delgado, lacio y castaño claro, cabellos de ángel; senos medianos, un trasero soberbio y un rostro de rasgos finos, me gusta muchísimo; es, creo, la mujer más guapa que ah estado conmigo en la cama.
Ah pasado como media hora y sigue durmiendo, —parece un ángel— pienso y me odio inmediatamente por no poder quitarme ese otro nombre de mi cabeza y amar como se debe a esta chica que comienza a despertar.
— Esa canción me encanta —es lo primero que dice a medio bostezo.
— sí, es muy bonita —digo a los diez segundos que, esa canción de Counting crows “I am ready”, comienza a sonar por los parlantes de mi computadora.
2 horas después…
Sus lágrimas cayeron sobre mi almohada, pues luego de muchos besos y caricias, le pedí que entregara su virginidad a otro chico, alguien que esté realmente enamorado de ella; ni bien terminé de pronunciar la última palabra de mi frase cobarde y sínica, comienza a llorar desolada y me odio nuevamente, pero ahora con más intensidad.
Mientras llora cubriéndose con las almohadas, pienso que de todas las chicas que han llorado frente a mí, Massiel me duele más. Intento consolarla, pero cada cosa que digo la pone peor, le acaricio un hombro y se calma un poco, hace un esfuerzo para ya no seguir llorando, me mira fijamente a los ojos y veo el dolor en su alma, —está mujer estuvo a punto de entregarme su virginidad en veces pasadas, pero no la tomé por que le dolía horrible— pienso, —es como si te sacaran una uña— me contó.
Massiel aún es virgen y si no fuera porque me confesó sobre su menstruación de hoy día, abría hecho todo lo posible para desvestirla, y de una vez por todas hacerla mía; ella sabe esto, sabe que soy un canalla, pero a pesar de todo me guarda una mirada compasiva, una tregua tácita que me libera un poco oxigeno.
— Sabes, creo que no debemos volver a vernos—. Dice rompiendo ese incomodo silencio.
— Tienes razón —Digo y me siento un miserable; lloro—, ¿No podemos ser amigos?—. Pregunto; pero no me contesta.
Se seca los ojos y finge una sonrisa, me mira con dulzura, se disculpa y dice que ya se va, que es muy tarde, me da un beso en los labios y se pone de pie, me paro frente a ella y le pido un abrazo, ella me lo da sin dudar y sé que es la última vez que la estrecho contra mi pecho, me lo han dicho sus ojos y a diferencia de mis demás ex enamoradas, siento que estoy a punto de perder a la mujer más linda de Lima, del universo ¡Por qué demonios no puedo enamorarme de esta chica!
Antes de despedirse me prometió ser feliz o al menos tratar de serlo, me dejó su carmín y una papelito arrugado donde decía: “Entre los hombre y las mujeres no es posible la amistad. Hay pasión, enemistad, adoración, amor, pero no amistad”.
Ella ya se ha ido, Me hecho en la cama que está desordenada, huele a Massiel, me gusta su olor, un olor a mujer virgen, a inocencia pura, a diecinueve años.
Sus lágrimas cayeron sobre mi almohada, y aún siguen mojadas.
MARTES
Salí como a las seis de la tarde a un bar por la plaza San Miguel, donde sonaba fuerte una canción de Julieta Venegas “El listón de tu pelo”. Yo tomaba un cuba libre doble.
— Hola chino —grita una voz femenina—, ¿Qué haces acá? —Volteo, se trata de Mery.
— Hola; nada, nada, ahogándome un toque, ¿Has venido sola?— Digo.
— Nop, vine con Lucia, la acompañé porque tenía una cita a ciegas con ese pata— dice y me señala un hombre moreno y alto que parece estar divirtiendo a Lucia, una chica de hola y chao.
Hablamos un rato, pero pronto me aburre su monologo fingido de niña bien, me paro y acerco mi rostro para despedirme y darle un beso en la mejilla pero ella me esquiva.
— ¿Me vas a dejar acá? — Dice.
— Es que quiero ir descansar —me disculpo.
— No pues chino, hay puras parejas en este bar, no me vas a dejar solita ¿no?
— Es que no me gusta mucho la bulla.
— A mi tampoco, pero quédate un toque conmigo pues, no seas malito.
— No, ya es tarde y me tengo que ir, pero si quieres vamos a mi casa, allí podemos estar tranquilos, ver una película o algo.
— Ya pues —grita animada—, compramos un vinito y a ver si nos animamos con eso ¿ya? Porque pareces un fantasma— dice, y yo afirmo con la cabeza. Pronto salimos de ese conocido bar
MIERCOLES
— ¿Estás bien? —Se despierta Mery—, porqué no apagas la computadora y sierras los ojos, ¿no tienes sueño? —dice Mery cuando me ve escribiendo en la computadora.
— No, no sé qué me pasa no puedo dormir —Trato de sonar amable—, hazme un favor ¿ya?
— ¿Cuál?
— Bésame en la mejilla —Digo esto mientras me hecho en la cama al lado de Mery; me da un beso en la mejilla, me mira—. No, así no, tienes que besarme muy suave y muy lento —Digo.
— No me jodas pues Joaquín, acabamos de tirar, ¿No te basta con eso? o ¿También quieres sentirte querido? Porque te aviso que yo no te quiero ah.
— Por favor, será sólo por esta vez —Ruego. Ella me da un beso más suave y lento, tal como le dije—. Falta algo —digo después.
— ¿Ahora que hice?
— Nada, nada, sólo tienes que susurrarme algo después de darme el beso.
— ¿Qué cosa?
— Que me amas.
— ¿Ah?— dice casi gritando.
— Por favor será sólo un experimento ¿está bi…?
— Okay, okay —me interrumpe. Luego me da un beso y me dice que me ama tal como se lo pedí.
— No, no, no, falta algo —Digo, ella se exaspera y me manda a la mierda—. Por favor, sólo una vez más ¿ya? Por favor—. Suplico.
— La última chino ¿Okay?
— Okay, espera un toque—. Me levanto de la cama, y busco una canción en la computadora, veo a Mery que desnuda, me mira confundida.
— Cuando te diga “ya”, lo haces, ¿ya?—. Le indico y ella afirma con la cabeza. Me hecho en la cama, la canción suena, cierro los ojos y me concentro, pienso en los últimos cuatro días, en lo imposible que me ha resultado olvidar a una mujer, y me asusta pensar que no podré querer a alguien como a ella y, de varias formas, eso me confunde; no sé si debo dejarla ir y resignarme a no verla más, o luchar porque estoy completamente convencido de que una sensación así, de paz y alegría, no se volverá a repetir nunca más y tal vez por eso valga la pena luchar; pero a la vez pienso que quizás sea una lucha aún no comenzada y perdida.
La canción empieza a sonar, escucho las letras con emoción y se me hace un nudo en la garganta, —si yo hubiera escrito una canción, sería idéntica a esta— pienso.
“…El color del final de la noche, me pregunta: ¿Dónde fuí a parar? ¿Dónde estás?
Que esto sólo se vive una vez, ¿dónde fuiste a parar? ¿dónde estás?...”
“Estoy en mi cama, desnudo y con una chica casi desconocida, son las cinco de la mañana y el color de la noche me pregunta ¿dónde estoy? ¿Qué estoy haciendo?” pienso y una lágrima se desliza por mi mejilla.
La canción me muestra imágenes a colores de esa persona a quien quise mucho o quizás todavía quiero; dibujo en su rostro un gesto de alegría, esa misma sonrisa que me regalaba cada vez que me veía, ese brillo en sus ojos grandes, que me estremecía por completo y sus dedos, que se entrelazan con los míos; y sus dedos, que se deslizan por mi rostro; y nuevamente sus dedos, acultandose debajo de alguna chompa gris.
“…un olor a tabaco y chanel y una mezcla de miel y café, me preguntan por ella… Me preguntan también las estrellas, me reclaman que vuelva por ella…”
— Ya, ahora— digo, ella me da un beso suave y lento, me concentro para pensar que no es Mery la dueña de esos labios.
“…Una rosa que no floreció, pero que el tiempo no la marchita
Una flor prometida, un amor que no fue, pero que sigue viva…”
— Te amo —Me susurra a dos centímetros de mi oído.
— Yo también —digo, perdiendo todo sentido de ubicación—, aún te amo.
— ¿Por qué lloras? —me pregunta.
— Sí, así era —digo luego de un suspiro y aún con los ojos cerrados y mojados.
— ¿qué cosa? —pregunta.
— Sus besos.
“… ¿Dónde fuí a parar? que esto sólo se vive una vez…”
J. Edgar
SÁBADO
Esa canción comenzó a sonar. Nunca estuve más triste.
“Siento que jamás te podré olvidar
por todos los momentos que me has hecho llorar
creo que jamás te podré borrar
y en mi mente estarás atormentando nada más...”
— Lo siento Marce, esto no va a funcionar; tenemos que terminar —Digo.
— !Que! o sea ¿me has hecho sudar por las puras? —Dice notoriamente contrariada y furiosa mientras se sienta y se cubre el pecho con las sabanas blanca de su cama.
— Lo siento de verdad; te quiero pero como a una amiga, lo siento de veras —Digo. Me visto y salgo de su departamento, ella me ve bajar las gradas sin decir nada, sollozando.
La canción sigue sonando en mi cabeza:
“…porque yo estaba mucho mejor sin ti
y ahora tengo que pagar por un amor que no me dan…
(Siempre) siempre, siempre estarás en mi mente corazón…”
Entro a mi cuarto, prendo la computadora, Massiel no ah respondido el mensaje que le envié un día antes, me siento mal y quiero tener la compañía de una mujer, es una mala costumbre, lo sé, —si Massiel no viene entonces llamo a Fiorella— pienso al tiempo de que agarro el celular y marco el número de Fiorella.
— Hola Fio ¿te desperté? —Digo.
— No, no te preocupes, ¿qué ha pasado? —Dice bostezando.
— Nada, nada, es que quiero verte mañana, ¿vienes?
— Está bien, espérame a las 4 de la tarde ¿ya? Hasta mañana.
DOMINGO
Fiorella y yo estuvimos en mi cuarto escuchando música y teniendo sexo una y otra vez en todas las poses que conocíamos.
Ya en el quinto Orgasmo, noté que el condón se había roto, cuando le pregunté si era un día peligroso me respondió asustada que sí; no dudé mucho en ir a la farmacia y comprar una tableta de esas famosas pastillas conocidas como “Pastilla del día siguiente”; se tomó una y nos relajamos desnudos en la cama.
Recuerdo la canción de ayer y a mi ex enamorada —por mí que se jodan todas las chicas, yo no me vuelvo a enamorar en mi puta vida— pienso y casi enseguida Massiel viene a mi mente y me siento mal, porque en este instante preferiría estar con ella que con Fiorella —Fio es solo sexo— pienso mientras recorro con la vista su cuerpo de curvas perfectas y senos firmes —por el contrario, y aun que no estoy enamorado de Massiel, ella me inspira ternura y ganas de abrazar— pienso y se me dibuja una sonrisa en el rostro.
— Fue el mejor orgasmo que tuve —dice Fiorella empapada de sudor y todavía excitada.
Esa frase levantó mi ego, tuve nuevamente una erección y la penetré solo un momento como agradeciéndole el cumplido. Luego caminamos por un parque cercano, sentí que le debía eso, cenamos en un chifa y se fue, le pedí que no vuelva nunca más y que elimine todo contacto conmigo, no quiero lastimarla o quizás no quería lastimarme yo.
Al regresar a casa entré a internet. Un mensaje de Massiel:
“Hola, lamento no haberte escrito antes, se me presentaron muchas cosas en el trabajo y apenas tuve tiempo para respirar, te extraño mucho, espero verte mañana, llámame a este número…
Tu fan numero uno: Massy”
Me sentí una porquería, una rata de desagüe, un insecto rastrero y repugnante; ella pensando en mí y yo en la cama con otra chica.
LUNES
Hoy viene Massiel, mi princesa, está princesa a quien no quiero pero que es mía. Espero en la calle, es puntual, la veo doblar la esquina, lleva una falda jean apretada (casi una minifalda) y un polo escotado, está preciosa, dos tipos la ven morbosamente mientras ella camina meciendo con orgullo sus generosos atributos. Cuando me ve, me regala una gran sonrisa y me abraza, entramos a la casa, me cuenta que está cansada y que quiere dormir un rato, que invirtió casi toda la noche haciendo una monografía, pero yo no la escucho y me entra una exitación incontrolable que me hacen ahogar sus quejas con suaves besos en la boca y a la vez pretendo quitarle la ropa con las manos, con los pies, con lo que sea; pero es en vano, está demasiado cansada. La dejo dormir.
Massiel y yo no somos enamorados, creo que en el fondo tiene una vaga esperanza de que algún día podamos ser una pareja estable, —ahora no puedes estar con nadie, Primero tienes que olvidarla— me ah dicho cuando le pedí que acepte ser mi enamorada.
Ahora está ahí, recostada en mi cama y yo escribiendo esto; me volteo para observarla de cuando en cuando, la luz tenue de mi lámpara me deja ver a una mujer bella, de cuerpo esbelto, cabello delgado, lacio y castaño claro, cabellos de ángel; senos medianos, un trasero soberbio y un rostro de rasgos finos, me gusta muchísimo; es, creo, la mujer más guapa que ah estado conmigo en la cama.
Ah pasado como media hora y sigue durmiendo, —parece un ángel— pienso y me odio inmediatamente por no poder quitarme ese otro nombre de mi cabeza y amar como se debe a esta chica que comienza a despertar.
— Esa canción me encanta —es lo primero que dice a medio bostezo.
— sí, es muy bonita —digo a los diez segundos que, esa canción de Counting crows “I am ready”, comienza a sonar por los parlantes de mi computadora.
2 horas después…
Sus lágrimas cayeron sobre mi almohada, pues luego de muchos besos y caricias, le pedí que entregara su virginidad a otro chico, alguien que esté realmente enamorado de ella; ni bien terminé de pronunciar la última palabra de mi frase cobarde y sínica, comienza a llorar desolada y me odio nuevamente, pero ahora con más intensidad.
Mientras llora cubriéndose con las almohadas, pienso que de todas las chicas que han llorado frente a mí, Massiel me duele más. Intento consolarla, pero cada cosa que digo la pone peor, le acaricio un hombro y se calma un poco, hace un esfuerzo para ya no seguir llorando, me mira fijamente a los ojos y veo el dolor en su alma, —está mujer estuvo a punto de entregarme su virginidad en veces pasadas, pero no la tomé por que le dolía horrible— pienso, —es como si te sacaran una uña— me contó.
Massiel aún es virgen y si no fuera porque me confesó sobre su menstruación de hoy día, abría hecho todo lo posible para desvestirla, y de una vez por todas hacerla mía; ella sabe esto, sabe que soy un canalla, pero a pesar de todo me guarda una mirada compasiva, una tregua tácita que me libera un poco oxigeno.
— Sabes, creo que no debemos volver a vernos—. Dice rompiendo ese incomodo silencio.
— Tienes razón —Digo y me siento un miserable; lloro—, ¿No podemos ser amigos?—. Pregunto; pero no me contesta.
Se seca los ojos y finge una sonrisa, me mira con dulzura, se disculpa y dice que ya se va, que es muy tarde, me da un beso en los labios y se pone de pie, me paro frente a ella y le pido un abrazo, ella me lo da sin dudar y sé que es la última vez que la estrecho contra mi pecho, me lo han dicho sus ojos y a diferencia de mis demás ex enamoradas, siento que estoy a punto de perder a la mujer más linda de Lima, del universo ¡Por qué demonios no puedo enamorarme de esta chica!
Antes de despedirse me prometió ser feliz o al menos tratar de serlo, me dejó su carmín y una papelito arrugado donde decía: “Entre los hombre y las mujeres no es posible la amistad. Hay pasión, enemistad, adoración, amor, pero no amistad”.
Ella ya se ha ido, Me hecho en la cama que está desordenada, huele a Massiel, me gusta su olor, un olor a mujer virgen, a inocencia pura, a diecinueve años.
Sus lágrimas cayeron sobre mi almohada, y aún siguen mojadas.
MARTES
Salí como a las seis de la tarde a un bar por la plaza San Miguel, donde sonaba fuerte una canción de Julieta Venegas “El listón de tu pelo”. Yo tomaba un cuba libre doble.
— Hola chino —grita una voz femenina—, ¿Qué haces acá? —Volteo, se trata de Mery.
— Hola; nada, nada, ahogándome un toque, ¿Has venido sola?— Digo.
— Nop, vine con Lucia, la acompañé porque tenía una cita a ciegas con ese pata— dice y me señala un hombre moreno y alto que parece estar divirtiendo a Lucia, una chica de hola y chao.
Hablamos un rato, pero pronto me aburre su monologo fingido de niña bien, me paro y acerco mi rostro para despedirme y darle un beso en la mejilla pero ella me esquiva.
— ¿Me vas a dejar acá? — Dice.
— Es que quiero ir descansar —me disculpo.
— No pues chino, hay puras parejas en este bar, no me vas a dejar solita ¿no?
— Es que no me gusta mucho la bulla.
— A mi tampoco, pero quédate un toque conmigo pues, no seas malito.
— No, ya es tarde y me tengo que ir, pero si quieres vamos a mi casa, allí podemos estar tranquilos, ver una película o algo.
— Ya pues —grita animada—, compramos un vinito y a ver si nos animamos con eso ¿ya? Porque pareces un fantasma— dice, y yo afirmo con la cabeza. Pronto salimos de ese conocido bar
MIERCOLES
— ¿Estás bien? —Se despierta Mery—, porqué no apagas la computadora y sierras los ojos, ¿no tienes sueño? —dice Mery cuando me ve escribiendo en la computadora.
— No, no sé qué me pasa no puedo dormir —Trato de sonar amable—, hazme un favor ¿ya?
— ¿Cuál?
— Bésame en la mejilla —Digo esto mientras me hecho en la cama al lado de Mery; me da un beso en la mejilla, me mira—. No, así no, tienes que besarme muy suave y muy lento —Digo.
— No me jodas pues Joaquín, acabamos de tirar, ¿No te basta con eso? o ¿También quieres sentirte querido? Porque te aviso que yo no te quiero ah.
— Por favor, será sólo por esta vez —Ruego. Ella me da un beso más suave y lento, tal como le dije—. Falta algo —digo después.
— ¿Ahora que hice?
— Nada, nada, sólo tienes que susurrarme algo después de darme el beso.
— ¿Qué cosa?
— Que me amas.
— ¿Ah?— dice casi gritando.
— Por favor será sólo un experimento ¿está bi…?
— Okay, okay —me interrumpe. Luego me da un beso y me dice que me ama tal como se lo pedí.
— No, no, no, falta algo —Digo, ella se exaspera y me manda a la mierda—. Por favor, sólo una vez más ¿ya? Por favor—. Suplico.
— La última chino ¿Okay?
— Okay, espera un toque—. Me levanto de la cama, y busco una canción en la computadora, veo a Mery que desnuda, me mira confundida.
— Cuando te diga “ya”, lo haces, ¿ya?—. Le indico y ella afirma con la cabeza. Me hecho en la cama, la canción suena, cierro los ojos y me concentro, pienso en los últimos cuatro días, en lo imposible que me ha resultado olvidar a una mujer, y me asusta pensar que no podré querer a alguien como a ella y, de varias formas, eso me confunde; no sé si debo dejarla ir y resignarme a no verla más, o luchar porque estoy completamente convencido de que una sensación así, de paz y alegría, no se volverá a repetir nunca más y tal vez por eso valga la pena luchar; pero a la vez pienso que quizás sea una lucha aún no comenzada y perdida.
La canción empieza a sonar, escucho las letras con emoción y se me hace un nudo en la garganta, —si yo hubiera escrito una canción, sería idéntica a esta— pienso.
“…El color del final de la noche, me pregunta: ¿Dónde fuí a parar? ¿Dónde estás?
Que esto sólo se vive una vez, ¿dónde fuiste a parar? ¿dónde estás?...”
“Estoy en mi cama, desnudo y con una chica casi desconocida, son las cinco de la mañana y el color de la noche me pregunta ¿dónde estoy? ¿Qué estoy haciendo?” pienso y una lágrima se desliza por mi mejilla.
La canción me muestra imágenes a colores de esa persona a quien quise mucho o quizás todavía quiero; dibujo en su rostro un gesto de alegría, esa misma sonrisa que me regalaba cada vez que me veía, ese brillo en sus ojos grandes, que me estremecía por completo y sus dedos, que se entrelazan con los míos; y sus dedos, que se deslizan por mi rostro; y nuevamente sus dedos, acultandose debajo de alguna chompa gris.
“…un olor a tabaco y chanel y una mezcla de miel y café, me preguntan por ella… Me preguntan también las estrellas, me reclaman que vuelva por ella…”
— Ya, ahora— digo, ella me da un beso suave y lento, me concentro para pensar que no es Mery la dueña de esos labios.
“…Una rosa que no floreció, pero que el tiempo no la marchita
Una flor prometida, un amor que no fue, pero que sigue viva…”
— Te amo —Me susurra a dos centímetros de mi oído.
— Yo también —digo, perdiendo todo sentido de ubicación—, aún te amo.
— ¿Por qué lloras? —me pregunta.
— Sí, así era —digo luego de un suspiro y aún con los ojos cerrados y mojados.
— ¿qué cosa? —pregunta.
— Sus besos.
“… ¿Dónde fuí a parar? que esto sólo se vive una vez…”
J. Edgar
SIEGO
Te amo porque me conoces,
y a presar de eso me quieres.
Te amo porque te conozco,
y a pesar de eso te amo.
Te amo con cuatro de mis sentidos,
Porque no te veo:
“Esa superficie que me estremece antes de tocarla.
Ese Idioma inventado de susurros verdes.
Tu aroma libre de otros aromas.
Un sabor rosado que apenas he probado.”
Y sobre todo te amo cuando cierro los ojos,
y apareces.
lunes, 3 de agosto de 2009
NO TE APAGUES POR FAVOR
— …¿entonces qué hago Diosito? Sólo quiero ser feliz, ayúdame por favor—. Dice Jose con lágrimas en los ojos.
José está arrodillado en el piso y apoyado en la cama, cuando escucha una voz de ultra tumba que dice:
— J-o-s-e.
— ¿Di-Di-Dios? ¿Eres tú? —pregunta Jose incrédulo.
— J-o-s-e —. Se vuelve a escuchar la misma voz.
— ¿Eres tú, Dios? ¿Respóndeme por favor?
— Así es —se aclara la voz poco a poco—, que pasa hijo mío, ¿por qué estás tan triste?
— Es que tengo una pena en el corazón y…
— ¡Otra vez con eso! Son once meses que me llamas para lo mismo.
— Lo siento, es que quiero ser feliz pero…
— Ya habíamos hablado de esto ¿no?— dice Dios
— Sí, pero…
— Entonces no molestes pues hijo, no eres el único que Ora, tengo que atender cien mil niños irakíes que se han quedado sin padres, y tú me vienes con esa vaina, no pues, no hay forma.
— Lo siento diosito no volveré a llamarte por tonterías.
— Claro pues hijo, no te puedes pasar la vida quejándote de lo mismo, ya cambia de tema, me aburre leer tus cartas.
— Lo siento Diosito —José comienza a llorar porque se da cuenta que hasta a Dios le parecen estúpidos estos problemas —, no te quito más tiempo Diosito, anda ya que te están esperando.
Dios estaba a punto de irse cuando una especie de remordimiento divino invade su corazón y…
— Jose, espera hijo. Lo siento.
— ¿Ah?
— Es que tú tienes la culpa pues, todos los días es lo mismo, pero mira acabo de recordar que hay una chica que está disponible ¿la quieres?
— No sé ¿cómo es?
— A ver: es de talla media, El cabello castaño oscuro y tiene un peinado… — Dios hace una pausa tratando de buscar un adjetivo apropiado—. a ver cómo te digo... es indescript…
— ¿Liz Paola?
— Si, es ella, ¿cómo lo supiste?
— Una corazonada — dice jose —, pero Diosito de verdad crees que ella….
— ¡Hay! no te hagas, bien que llorabas como una niña por ella en el coleg...
— ¡Eh! ¡eh! ¡eh! ya pues, alguien te puede escuchar.
— Ahora dime rápido, que hay otro chico que también está interesado en ella, creo que le dicen Edu.
— Ah, sí, ella lo quiso mucho, supe que estaba muy enamorada de él, pero es un patán, el no le haría feliz.
— Como sea, dime ¿te parece bien?
— Yo feliz pero no creo que ella…
— Vamos hombre, ella te ah querido siempre.
— ¿Estás seguro?
— Pero por supuesto, solamente que tú eras un poco… tu sabes… este...
— ¿Estúpido?
— Bueno en teoría...
— ¡Dilo!
— ¡Ya bueno, eras muy estúpido! —dice Dios precipitadamente—. Pero ella te ah querido José.
— Yo también la quiero, siempre la voy a recordar con cariño, pero ya no le intereso Diosito y la verdad eh perdido todo contacto con ella, ya ni chateamos, ni siquiera debe pensar en mí
— ¡Oye! ¿Con quién estás hablando?
— Con Dios.
— Ya pues, yo puedo hacer milagros ¿no? — dice Dios orgulloso
— Eh,… yo…
— — ¡ah! ¿no me crees? —reta a José —, abre tu Messenger.
— ¿Qué?
— ¡Que abras tu Messenger eh dicho!
— Ya, ya, Ya está.
— Un rato… Espera: 5, 4, 3, 2, 1 — un mensaje en la pantalla: P@ito acaba de iniciar cesión—. Te dije o no te dije.
— Sí, pero no me va hablar. La conozco bien —José se queda viendo la pantalla —. ¿Dios, y que va a pasar cuando me hable?, ¿Diosito?, ¿ya te has ido?
“Eres una bestia” piensa dios mientras se marcha en silencio.
No pasa ni un minuto cuando:
P@ito dice:
Hola Jose.
J. Edgar dice:
Hola Paola, como estás.
.
.
.
Entonces es cierto: Esa llama no se ha apagado aún; se ah mantenido siempre allí, donde estaba, donde siempre estará, como una promesa hecha para no romperse nunca y que nos recuerda que aún podemos ser felices. Eres una velita, eso sé; una velita encendida en lo profundo de una oscuridad cavernosa que me rodeaba, no sé más, no veo más, solo una velita; y por ese instinto de supervivencia que me ah mantenido vivo hasta hoy, me dirijo a ti, la velita; el camino es un poco largo y accidentado, pero no lo dudo ni un momento, es lo único que tengo o que me queda o que dios puso ahí, entonces no me queda otra cosa que ir hacia ti. Parece, con cada paso que doy, que hago inquilino a un sentimiento distinto en mi interior, ahora es un conjunto de sentimientos cada vez más profundos; entre todo eso, logro reconocer un poco de angustia y miedo. ¿Acaso te apagarás velita? mientras camino, repito varias veces: No te apagues por favor.
J. Edgar
jueves, 30 de julio de 2009
SUPER-ROLLO
Era de noche en la ciudad gótica y los malhechores estaban apunto de cometer su siguiente crimen, Batman se dirigía a impedir una vez más otro crimen en la ciudad (sonido de motor de carro) Faltando escasas cuadras para llegar al lugar del atraco y mientras Batman se alistaba para detenerlos, la gente que aclamaba a Batman ahora se queda muda, mira al cielo y al ver algo volando (sonido aéreo) empieza a especular:
— ¡Es un pájaro! —dice uno.
— ¡No, es un avión! —dice otro.
— ¡No, es tu vieja! —dice un tercero.
— ¡Oe qué! que pasa huevón, ¿te me achoras creo?
— No enserio huevón es tu vieja.
— ¡No! ¡es Super man!
Superman llega enseguida a calmar la situación (golpes) donde los malhechores estuvieron a punto de consumar su crimen y toda la gente comienza, ahora, a aclamar a superman. Batman que acaba de llegar está atónito y ve a Superman hacer su trabajo y con el seño fruncido grita:
— ¡Superman! ¡¿Qué m… (Pitido) haces acá?!
— Defendiendo a la batería pe causa — dice superman.
— Según la constitución, en el manual del super heroe en el articulo…..
(Murmullo) tu no puedes meterte en mi zona.
— ¿Qué Zona?
— ¡Mi cabe-ZONA!
— Ahhhh
Después de disputarse la zona por unos 20 minutos (sonido de reloj) y como los dos querían que esa calle, oscura y llena de malandrines, sea parte de la zona de cada uno, decidieron disputársela en una lucha sin cuartel y mientras se preparaban para batirse en duelo discutían:
— Causa yo te voy a ganar, yo soy super man pe — dice Superman mientras
Batman con la mirada fría y calculadora media a su oponente.
— Mira brother voy a rebajarme a pelear contigo, sucio, vulgar y ordinario super-heroe de pacotilla, pero no me toques mucho ya que se me puede pegar lo huachafo.
— “Tsss” …chera no me hagas amargar ta te estás metiendo con el sector, ta que te tumbo el quiosco, no me conoces ah, o te llevo a la trinchera, como es? — Dice Superman cada vez más enojado.
— Puta habla más allá brother te apesta la boca y no dejo que el proletariado se acerque a mi Mercedes ¿manyas?
— ¡oe qué! ¿Así es causa? ya te cagaste ose que por que tienes plata vas a venir a marginar a uno, sa sa sa saca la vuelta nomas que ahorita me aloco feo y te saco la con..(pitido)
“Este granjero me va a sacar la m.. (pitido), es más fuerte que yo, ¿ahora que hago?” Piensa Batman atemorizado porque ya se dio cuenta de los asombrosos poderes del superhéroe de callejón. Superman vuela (sonido aéreo) (bocina reggetonera) a dar el primer golpe.
— Espera, espera, espera —dice Batman y superman frena en seco.
— ¿Qué m.. (pitido) te pasa? —Dice enojadísimo superman
— Es que, puta no sabes tío, me acabo de acordar que tengo que llamar a mi mayor domo para que se lleve el mercedes.
Batman saca el celular de la cintura y marca un numero (sonido de teclas de celular) y termina pronto.
Superman otra vez pisa el acelerador de sus super poderes y vuela muy rápido para asestar el primer golpe pero…
—Espera, espera, espera— dice Batman.
—Qué mierd(pitido) te pasa ahora — dice frenando en seco (sonido-frenada)
—ahora que me acuerdo no puedo pelear contigo porque sino se me pega lo ordinario manyas?, pero como yo soy buena gente te invito unas Pilsen o unas cervezas cristal o sea, me voy a rebajar a tomar contigo y discutirlo como gente civilizada, aun que tú seas una lacra y estés cochino, yo te voy a reintegrar otra vez a la sociedad decente— dice Batman.
Mientras superman se queda pensando en las cervezas, porque lo que nadie sabe es que superman tuvo un pasado alcohólico, Batman ve una gran posibilidad de no tener que lidiar con los súper poderes de de Superman y decide animarlo más.
—Mira causa voy a aceptar tu propuesta, pero que esta sea mi zona ¿está bien?
—Por eso pues, vamos a hablar de eso pero tomándonos unas “chelitas”, como dices tú ordinariamente.
—Ya causa acepto.
Batman que está aliviado pide nuevamente su mercedes por teléfono y a los pocos segundos llega el bati-móvil de Batman.
—AAAAsu que tal cañaza —dice superman— ¿cuánto cuesta una wada así?
—Cállate, huachafo, y sube, pero trata de no tocar el asiento que lo manchas ¿ok?
Batman y Superman se dirigen a una cantina donde sirven la cerveza en bazos de plástico.
—Tmr por qué me traes acá, se supone que tú tienes plata, llévame a un lugar ficho pe.
—Te traje acá para que te sientas en ambiente, además en los bares de primera clase me conocen y si me ven contigo pensarán que también soy un huachafo como tú.
—ahhhh ya
Piden las 3 primeras cervezas.
—Salud, huachafo —dice Batman mirando por encima del hombro a superman.
—tzzzzzzz salud pe varón — dice Superman con arrogancia pues está muy orgulloso de su fuerza.
Luego de tres Horas:
—Puta tio tu siempre me has caído de la ptm— dice Batman totalmente ebrio.
—Causa yo siempre te admiré por que estás así, todo ficho, y en esa jataso pero ahora me doy cuenta de que eres parte de mi batería pe.
—Espérame un toque, ahorita vengo —dice Batman— tengo que hacer una súper cagada.
—Anda nomás que acabo de ver una super jerma.
Y es así como ocurrió: súper man y súper batman terminaron en un cuarto de telo con 4 travestis y un fotógrafo.
J. Edgar
— ¡Es un pájaro! —dice uno.
— ¡No, es un avión! —dice otro.
— ¡No, es tu vieja! —dice un tercero.
— ¡Oe qué! que pasa huevón, ¿te me achoras creo?
— No enserio huevón es tu vieja.
— ¡No! ¡es Super man!
Superman llega enseguida a calmar la situación (golpes) donde los malhechores estuvieron a punto de consumar su crimen y toda la gente comienza, ahora, a aclamar a superman. Batman que acaba de llegar está atónito y ve a Superman hacer su trabajo y con el seño fruncido grita:
— ¡Superman! ¡¿Qué m… (Pitido) haces acá?!
— Defendiendo a la batería pe causa — dice superman.
— Según la constitución, en el manual del super heroe en el articulo…..
(Murmullo) tu no puedes meterte en mi zona.
— ¿Qué Zona?
— ¡Mi cabe-ZONA!
— Ahhhh
Después de disputarse la zona por unos 20 minutos (sonido de reloj) y como los dos querían que esa calle, oscura y llena de malandrines, sea parte de la zona de cada uno, decidieron disputársela en una lucha sin cuartel y mientras se preparaban para batirse en duelo discutían:
— Causa yo te voy a ganar, yo soy super man pe — dice Superman mientras
Batman con la mirada fría y calculadora media a su oponente.
— Mira brother voy a rebajarme a pelear contigo, sucio, vulgar y ordinario super-heroe de pacotilla, pero no me toques mucho ya que se me puede pegar lo huachafo.
— “Tsss” …chera no me hagas amargar ta te estás metiendo con el sector, ta que te tumbo el quiosco, no me conoces ah, o te llevo a la trinchera, como es? — Dice Superman cada vez más enojado.
— Puta habla más allá brother te apesta la boca y no dejo que el proletariado se acerque a mi Mercedes ¿manyas?
— ¡oe qué! ¿Así es causa? ya te cagaste ose que por que tienes plata vas a venir a marginar a uno, sa sa sa saca la vuelta nomas que ahorita me aloco feo y te saco la con..(pitido)
“Este granjero me va a sacar la m.. (pitido), es más fuerte que yo, ¿ahora que hago?” Piensa Batman atemorizado porque ya se dio cuenta de los asombrosos poderes del superhéroe de callejón. Superman vuela (sonido aéreo) (bocina reggetonera) a dar el primer golpe.
— Espera, espera, espera —dice Batman y superman frena en seco.
— ¿Qué m.. (pitido) te pasa? —Dice enojadísimo superman
— Es que, puta no sabes tío, me acabo de acordar que tengo que llamar a mi mayor domo para que se lleve el mercedes.
Batman saca el celular de la cintura y marca un numero (sonido de teclas de celular) y termina pronto.
Superman otra vez pisa el acelerador de sus super poderes y vuela muy rápido para asestar el primer golpe pero…
—Espera, espera, espera— dice Batman.
—Qué mierd(pitido) te pasa ahora — dice frenando en seco (sonido-frenada)
—ahora que me acuerdo no puedo pelear contigo porque sino se me pega lo ordinario manyas?, pero como yo soy buena gente te invito unas Pilsen o unas cervezas cristal o sea, me voy a rebajar a tomar contigo y discutirlo como gente civilizada, aun que tú seas una lacra y estés cochino, yo te voy a reintegrar otra vez a la sociedad decente— dice Batman.
Mientras superman se queda pensando en las cervezas, porque lo que nadie sabe es que superman tuvo un pasado alcohólico, Batman ve una gran posibilidad de no tener que lidiar con los súper poderes de de Superman y decide animarlo más.
—Mira causa voy a aceptar tu propuesta, pero que esta sea mi zona ¿está bien?
—Por eso pues, vamos a hablar de eso pero tomándonos unas “chelitas”, como dices tú ordinariamente.
—Ya causa acepto.
Batman que está aliviado pide nuevamente su mercedes por teléfono y a los pocos segundos llega el bati-móvil de Batman.
—AAAAsu que tal cañaza —dice superman— ¿cuánto cuesta una wada así?
—Cállate, huachafo, y sube, pero trata de no tocar el asiento que lo manchas ¿ok?
Batman y Superman se dirigen a una cantina donde sirven la cerveza en bazos de plástico.
—Tmr por qué me traes acá, se supone que tú tienes plata, llévame a un lugar ficho pe.
—Te traje acá para que te sientas en ambiente, además en los bares de primera clase me conocen y si me ven contigo pensarán que también soy un huachafo como tú.
—ahhhh ya
Piden las 3 primeras cervezas.
—Salud, huachafo —dice Batman mirando por encima del hombro a superman.
—tzzzzzzz salud pe varón — dice Superman con arrogancia pues está muy orgulloso de su fuerza.
Luego de tres Horas:
—Puta tio tu siempre me has caído de la ptm— dice Batman totalmente ebrio.
—Causa yo siempre te admiré por que estás así, todo ficho, y en esa jataso pero ahora me doy cuenta de que eres parte de mi batería pe.
—Espérame un toque, ahorita vengo —dice Batman— tengo que hacer una súper cagada.
—Anda nomás que acabo de ver una super jerma.
Y es así como ocurrió: súper man y súper batman terminaron en un cuarto de telo con 4 travestis y un fotógrafo.
J. Edgar
miércoles, 29 de julio de 2009
ANECDOTA
A Teresa; que ah causado de mí, quizás sin saberlo, un gran cambio y una actitud distinta frente a la vida.
Teresa, así se llama la que era entonces mi amiga y hermanita (así nos decíamos). Uno de los recuerdos más vivos y también más divertidos que tengo con ella, fue sin duda, aquella vez cuando fuimos de campamento Teresa, un grupo de amigos y yo. Pasamos el día riéndonos y tomando whiskey, mientras que el “sano” del grupo vomitaba a un costado porque nunca había tomado. Ya eran las seis de la tarde, pero no importaba, pasaríamos la noche juntos como buenos amigos alrededor de la fogata casi apagada, que nos calentaba un poco más en esa noche de verano.
A mi derecha estaba Teresa y al otro costado Maggy, que por cierto era mi enamorada,
Maggy siempre estuvo celosa de Teresa, y sospecho que Teresa de Maggy pero ni una de las dos me decía nada, no tendrían por qué estarlo tampoco, Maggy era mi enamorada y Teresa mi amiga y punto, hasta que esa noche sucedió.
Todos estábamos ebrios, conversando y riéndonos de cualquier cosa, los recuerdos que tengo sobre esa noche son muy borrosas pero fue algo así: Teresa me agarró de la mano y salimos corriendo a los árboles, creo que estábamos escondiéndonos de nuestros respectivos enamorados por que se nos antojó estar solos, así la pasábamos mejor. Llegamos a un lugar entre los árboles del recreo donde estábamos todos; cansados de correr nos echamos en el pasto, agitadísimos pues parecía que habíamos corrido kilómetros, no me acuerdo de qué conversábamos pero lo que haya sido nos hizo reír muchísimo, tanto así que nos retorcíamos en el suelo como idiotas poseídos y fuera de control, viéndonos los rostros colorados por las risotadas que seguramente alguien ya las había escuchado o quizás no, ya más calmada ella, me acarició una mejilla y yo la observo sin gesto alguno, pienso que esta linda, nunca la había visto tan hermosa, quiero creer que el alcohol no tuvo nada que ver en eso, fue muy raro porque al ser mi amiga, había olvidado o mejor dicho no quería ver, lo bellísima que estaba esa noche y todos los días, creo que siempre la consideré alguna especie de divinidad femenina inalcanzable (por sus ojos plomos y su cabello castaño claro) y solamente me conforme con aspirar a su amistad.
Luego de reír como idiotas no recuerdo en qué momento, no sé porque, ella se puso muy seria yo miraba esos grandes ojos plomos, nos agarramos de la mano, nos juntamos, ella pegada a mí y yo sintiendo el calor de su cuerpo, como esos dos grandes senos firmes se apoyaban en mi pecho, nunca había sentido eso: estar tan cerca de una chica y estar tan pero tan nervioso que temblaban mis labios, no lograba reconocerme, solo una sensación extraña de querer quedarme así para toda la vida. Tarde fue cuando me di cuenta que ella y yo estábamos besándonos, supongo que nos olvidamos que los dos teníamos enamorados o tal vez simplemente se nos olvidó que éramos muy buenos amigos y que probablemente esto dañe nuestra relación de amigos desinteresados, pero lo cierto es que nadie nunca me había besado así: tan lento, tan apasionadamente, un beso tan indescriptible, luego de unos pocos largos segundos, ella y yo nos separamos bruscamente como si hubiésemos hecho algo terrible, para nuestra sorpresa Maggy estaba observando todo, pero cuando me dirigía a tratar de inventarle una explicación, sentí como mis entrañas se agitaban y de pronto corrí a un lugar aislado de chismosos. Vomité sin parar mientras allá a lo lejos Maggy maldiciendo haberme conocido, gritando descontroladamente: “maldito te odio José ojala te pudras en el infierno, ha y déjame decirte que también te engañé con tu mejor amigo, ¡cachudo!” es lo último que recuerdo de esa noche hermosa pero fatídica.
Lo gracioso es que un día después Maggy llamó a mi casa y terminó conmigo, con una voz dulce e inocente y yo acepté con aplomo su decisión, creo que no la extrañé nunca. Con respecto a Teresa, mi amiga, no nos vimos un mes entero, pero después logramos mantener una mejor relación de amigos que al principio. A veces me escribe desde Italia, donde se mudó con su familia y en sus cartas me recuerda que mi nombre es muy común y algo anticuado luego se ríe y niega que sea verdad lo que me dice “Solo bromeo” se defiende. Ha pasado un año desde que no la veo y aun conservo esa cadenita que me regaló con un grabado que dice: "J. Edgar".
J. Edgar
Teresa, así se llama la que era entonces mi amiga y hermanita (así nos decíamos). Uno de los recuerdos más vivos y también más divertidos que tengo con ella, fue sin duda, aquella vez cuando fuimos de campamento Teresa, un grupo de amigos y yo. Pasamos el día riéndonos y tomando whiskey, mientras que el “sano” del grupo vomitaba a un costado porque nunca había tomado. Ya eran las seis de la tarde, pero no importaba, pasaríamos la noche juntos como buenos amigos alrededor de la fogata casi apagada, que nos calentaba un poco más en esa noche de verano.
A mi derecha estaba Teresa y al otro costado Maggy, que por cierto era mi enamorada,
Maggy siempre estuvo celosa de Teresa, y sospecho que Teresa de Maggy pero ni una de las dos me decía nada, no tendrían por qué estarlo tampoco, Maggy era mi enamorada y Teresa mi amiga y punto, hasta que esa noche sucedió.
Todos estábamos ebrios, conversando y riéndonos de cualquier cosa, los recuerdos que tengo sobre esa noche son muy borrosas pero fue algo así: Teresa me agarró de la mano y salimos corriendo a los árboles, creo que estábamos escondiéndonos de nuestros respectivos enamorados por que se nos antojó estar solos, así la pasábamos mejor. Llegamos a un lugar entre los árboles del recreo donde estábamos todos; cansados de correr nos echamos en el pasto, agitadísimos pues parecía que habíamos corrido kilómetros, no me acuerdo de qué conversábamos pero lo que haya sido nos hizo reír muchísimo, tanto así que nos retorcíamos en el suelo como idiotas poseídos y fuera de control, viéndonos los rostros colorados por las risotadas que seguramente alguien ya las había escuchado o quizás no, ya más calmada ella, me acarició una mejilla y yo la observo sin gesto alguno, pienso que esta linda, nunca la había visto tan hermosa, quiero creer que el alcohol no tuvo nada que ver en eso, fue muy raro porque al ser mi amiga, había olvidado o mejor dicho no quería ver, lo bellísima que estaba esa noche y todos los días, creo que siempre la consideré alguna especie de divinidad femenina inalcanzable (por sus ojos plomos y su cabello castaño claro) y solamente me conforme con aspirar a su amistad.
Luego de reír como idiotas no recuerdo en qué momento, no sé porque, ella se puso muy seria yo miraba esos grandes ojos plomos, nos agarramos de la mano, nos juntamos, ella pegada a mí y yo sintiendo el calor de su cuerpo, como esos dos grandes senos firmes se apoyaban en mi pecho, nunca había sentido eso: estar tan cerca de una chica y estar tan pero tan nervioso que temblaban mis labios, no lograba reconocerme, solo una sensación extraña de querer quedarme así para toda la vida. Tarde fue cuando me di cuenta que ella y yo estábamos besándonos, supongo que nos olvidamos que los dos teníamos enamorados o tal vez simplemente se nos olvidó que éramos muy buenos amigos y que probablemente esto dañe nuestra relación de amigos desinteresados, pero lo cierto es que nadie nunca me había besado así: tan lento, tan apasionadamente, un beso tan indescriptible, luego de unos pocos largos segundos, ella y yo nos separamos bruscamente como si hubiésemos hecho algo terrible, para nuestra sorpresa Maggy estaba observando todo, pero cuando me dirigía a tratar de inventarle una explicación, sentí como mis entrañas se agitaban y de pronto corrí a un lugar aislado de chismosos. Vomité sin parar mientras allá a lo lejos Maggy maldiciendo haberme conocido, gritando descontroladamente: “maldito te odio José ojala te pudras en el infierno, ha y déjame decirte que también te engañé con tu mejor amigo, ¡cachudo!” es lo último que recuerdo de esa noche hermosa pero fatídica.
Lo gracioso es que un día después Maggy llamó a mi casa y terminó conmigo, con una voz dulce e inocente y yo acepté con aplomo su decisión, creo que no la extrañé nunca. Con respecto a Teresa, mi amiga, no nos vimos un mes entero, pero después logramos mantener una mejor relación de amigos que al principio. A veces me escribe desde Italia, donde se mudó con su familia y en sus cartas me recuerda que mi nombre es muy común y algo anticuado luego se ríe y niega que sea verdad lo que me dice “Solo bromeo” se defiende. Ha pasado un año desde que no la veo y aun conservo esa cadenita que me regaló con un grabado que dice: "J. Edgar".
J. Edgar
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